Sabes cómo quedó antes de pedirle nada
Le preguntas al paciente cómo se sintió con el tratamiento, y la herramienta decide la ruta: si quedó contento, le manda la invitación a dejar su reseña pública; si quedó molesto, le abre una conversación privada para resolverlo antes de que la mala calificación te tome por sorpresa.
- Sabes cómo quedó antes de pedirle nada
- Al contento lo invitas a reseñar
- Al molesto le hablas en privado primero
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Déjame tu nombre y tu correo, y te abro la herramienta para que la pruebes con un paciente de verdad de tu consultorio.
A veces la queja recibe la misma invitación que la sonrisa
Pides la reseña apenas termina la cita, sin saber si el paciente quedó de verdad conforme. Y el que salió con algo sin resolver a veces recibe la misma invitación que el que salió feliz — la mala calificación queda pegada en tu perfil durante meses.
Como es hoy
- Pides la reseña sin saber cómo quedó el paciente
- El que salió molesto a veces recibe la misma invitación
- Una mala calificación pública te cuesta meses bajarla
Como se siente con la herramienta
- Sabes cómo se sintió antes de pedirle nada
- Al contento lo invitas a dejar su reseña
- Al molesto le hablas en privado, antes de que sea público
Las reseñas públicas quedan para quien de verdad salió contento. Lo demás se arregla en privado, antes de que se note.
Tres pasos y listo
Le preguntas cómo quedó
El nombre del paciente, el tratamiento que le hiciste y qué tan conforme salió.
Arma la ruta
Si quedó contento, te da el mensaje para pedirle la reseña. Si quedó molesto, te da el mensaje privado para resolverlo.
Envías el mensaje correcto
Al público lo que suma, al privado lo que se arregla.
Así se ve por dentro
Le preguntas cómo quedó y la herramienta decide la ruta: al contento, la invitación a reseñar; al molesto, el mensaje privado para resolver primero. Decides con la respuesta del paciente delante, no a ciegas.